Los Dybbuk, almas alejadas de la luz.

Hoy desde Gran Misterio quiero tratar el tema de los dybbuk, unos entes espirituales que vagan por el mundo según la tradición judía y que no encuentran descanso dada su naturaleza malvada.
Para empezar, el dybbuk es un alma que tras la muerte de su cuerpo no ha podido seguir el ciclo de la reencarnación y deambula por el mundo en busca de un nuevo cuerpo al que poseer. Este tiene todavía las inquietudes y los objetivos de cuando estaba vivo, que suelen ser malévolas o malintencionadas para con el resto de individuos debido a su subdesarollo espiritual. Para ello, necesitan un recipiente humano que presente una dualidad evidente entre cuerpo y alma.


Al parecer, para que un dybbuk se separe de su cuerpo al morir y sufra así el llamado ”karet” y no encuentre la reencarnación ha debido cometer graves faltas en su vida anterior (asesinos, violadores, torturadores, psicópatas, etc) que no le permiten en ese momento completar su transmutación. Al poseer un nuevo cuerpo estos espíritus pueden tener diversos objetivos; desde querer escapar o huir de un castigo posterior hasta querer completar alguna misión cruel que hubiesen querido llevar a cabo en vida.

El alma humana puede adoptar varios procedimientos según la creencia judía, tales como, en el primero de los casos el ”Gilgul”, el cual describe la transmutación natural de un cuerpo a otro tras el fallecimiento del primero. No obstante existen procesos en los que, como ya sabemos, el alma queda atrapada en el mundo humano y no transmuta. En este caso hablariamos de un dybbuk, pero podría darse también la posibilidad de que el alma se convierta en un ”Ibbur” y vague por ello temporalmente por la tierra bien por un exceso de bondad o un espíritu superior o bien con la meta de prestar ayuda a otro individuo que la necesite mediante la posesión.


Las enfermedades psicológicas y los estados severos de debilidad emocional son factores que hacen propicia la invasión de un dybbuk en el cuerpo humano puesto que en esos caso la persona se encuentra según la creencia judía desvinculada de su alma.
Finalmente, según cuentan los judíos existe un modo de expulsar al dybbuk de un cuerpo mediante un exorcismo. Este debe realizarse a través de un rabino experto en la Cabalà toca música ceremonial con un cuerno de carnero. Deben acompañarle diez personas más que formen un círculo alrededor de la víctima para protegerla y repetirtextos sagrados al mismo tiempo. Mientras se recita el Salmo noventa y uno es el momento de pedir al dybbuk que abandone el cuerpo de la persona en cuestión para seguir su camino hacía la salvación y termine así su sufrimiento. O quizá empiece.

 

7 Comments

    1. Yo opino que si existiesen los espíritus, ¿por qué no los iba a haber con intenciones crueles? Al fin y al cabo salen de un cuerpo humano, y por tanto pueden reflejar su comportamiento en vida y si estos ya eran malvados en ella la situación probablemente no cambiará al convertirse en un ente.
      ¡Saludos!

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