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El misterio del Principio Antrópico ¿Somos controlados por entidades superiores?

miniaantro El principio antrópico intenta explicar la existencia del TODO sin recurrir a la imagen de un Dios creador o simplemente de la casualidad. Este principio ha sido debatido por muchos filósofos y científicos a lo largo de la historia. Entre ellos destacan Stephen W. Hawking, Paul Dirac y Brandom Carter. Artículo escrito por Iván Martínez

La idea del principio antrópico se basa en que las características del universo son debido a nuestra existencia. Actualmente rivalizan dos interpretaciones del principio:

-Principio antrópico Débil: La vida está restringida a ciertos lugares y épocas en el universo para el ser humano. Si la edad del universo fuera ligeramente inferior a los Trece mil millones de años, no existiríamos, o por lo contrario, si fuera mayor, el universo sería demasiado frio para que nosotros “brotáramos” en un planetoide.

Personalmente pienso que el principio antrópico débil tiene varios fallos en su teoría. Es cierto que existen barreras en el universo, pero también es cierto que el tiempo nos ha enseñado a superarlas poco a poco. Lo que antes nos parecía imposible, magia o un cuento, hoy lo hemos podido superar mediante el progreso y la tecnología.

Principio antrópico fuerte: Existen múltiples universos o historias posibles.  En nuestro universo podemos observar factores como el ADN, el número áureo y en general leyes físicas que parecen haber sido diseñadas por un ente para que podamos existir, sin embargo, nosotros existimos en este universo porque las condiciones de este nos han formado. En otros universos paralelos existen otras leyes que favorecen la existencia de otros seres completamente distintos a nosotros e incompatibles. Es posible que existan universos formados por algo similar al ADN pero que no se parezca al que conocemos, o las leyes físicas sean muy distintas.

Personalmente creo que este principio intenta justificar la idea de que no fuimos creados por Dios, sin embargo, pienso que la materia tuvo que salir de algún sitio, y ese sitio podría ser una entidad semejante a Dios. El principio antrópico fuerte plantea una idea muy buena sobre la creación de distintas entidades en distintos universos, pero no hay que caer en el error de pensar que estamos solos en el universo. Nuestro universo tiene unas características muye específicas capaces de crear vida en millones de planetas. Una prueba de ello es el estudio de los organismos llamados extremófilos.

El principio antrópico rechaza la idea de una entidad creadora de la existencia pero ¿Y si el principio antrópico estuviera siendo pertrechado por unas entidades superiores (No divinas)? Entonces podríamos estar viviendo en una realidad simulada por una especie de ordenador.

 

La idea no es tan descabellada como a priori nos puede parecer. Si el universo se creó hace más de trece mil millones de años, unas entidades que surgieran hace doce mil millones de años tendrían una tecnología que no podría compararse a los 250.000 de avance tecnológico humano. Por lo tanto ¿Podríamos pertenecer a algún tipo de creación de estos seres? los fines permanecerían desconocidos e ignorados para nosotros.

Si la idea de la matrix social controla la sociedad, y la idea de la matrix delta controla las verdades ocultas y los grandes saberes y misterios, la matrix omega entraría en el punto del control de entidades que estarían creando en un “recipiente” nuestra realidad por encima de la existencia.

Artículo escrito por Iván Martínez

4 Comentarios en El misterio del Principio Antrópico ¿Somos controlados por entidades superiores?

  1. excelente reflexion, a mi parecer es verdad que somos una modificacion de estos seres mas avanzados, algo asi como el juego de los SIMS..

  2. Hola Ivan:
    Gracias por tus reflexiones que siempre incentivan a pensar y tomar posición.

    El dilema clave en tu exposición es “Dios o no Dios”. Detrás de este dilema en que los científicos parecen tratar de recurrir a la idea de Dios sin aceptar nombrarlo como tal está la idea misma de Dios. ¿Qué es? ¿Qué significa?

    Para unos es una necesidad psicológica de seguridad, un temor a lo desconocido e impredecible tal que la figura Humana Superior de un Dios que sabe lo que hace y que nos ama, mitiga la insoportable soledad y/o la imposibilidad de justificar por otro medio un valor de la humanidad que justifique la continuidad de su existencia.

    Para otros, Dios, es, simplemente, lo desconocido. Las mentes científicas han aceptado lo desconocido. Los científicos no tanto, en la medida en que tienden a negar lo que no está probado, pesado y medido al extremo de haber llegado a declarar mentalmente insano a quien postuló la existencia de microbios cuando aún no se podían ver en el microscopio. O mucho antes, postular a la electricidad como agente místico.

    Las mentes científicas lo han llamado de distintas formas según el enfoque que han tomado para sus investigaciones: La Causa Primera, el Primer Motor, El Origen o El Big-Bang. Pero siempre se ha tratado de poner un nombre a aquello que está más allá del horizonte de nuestra percepción. Por ejemplo, cuando tratamos de dar un inicio a nuestro universo e inventamos el Big-Bang como “la solución de las soluciones” alguien dijo: “Bien, pero ese comienzo de nuestro universo no significa que no haya habito otro universo antes y éstos se sucedan cíclicamente” (y otra vez en la incertidumbre). Otro dijo: “Bien, es el comienzo de este universo, pero puede haber otros universos”.
    La solución pasó del Big-Bang a las “Branas”. Ahora tenemos universos distintos (como tú mencionas) y variantes de nuestro universo como expresión de líneas temporales paralelas en las que se desarrollan las otras opciones posibles: lo que no decidimos en este universo.
    Así, distintos universos nos permiten pensar en evoluciones totalmente distintas a la nuestra mientras que la idea de las líneas paralelas nos permite solucionar el dilema del Gato de Schrodinger.

    El realidad, sólo asistimos a un corrimiento del horizonte de nuestra percepción e intelecto. Cada vez que resolvemos un problema se plantean dos más. Nuestros desafíos crecen exponencialmente. El universo ha dejado de tener tres dimensiones para contar hasta 11.

    Pero volvamos al Big-Bang para visualizar el punto de origen teóricamente propuesto. Vamos a él como al orificio en el techo del universo desde el que comenzó la gotera, que trajo multitud de pequeños charcos e hilos de agua que, por infinidad de carriles, han terminado en la inundación intelectual en la que hoy nos estamos ahogando patéticamente.

    Ese punto, centro del universo, de 11 dimensiones, del que parten infinidad de universos separados por “branas”, etc. Sigue siendo el Origen, sigue siendo el Gran Misterio: ¿Cómo se formó? ¿Qué hay detrás de él? ¿Qué lo causa?

    Ahora, parados en ese punto, dejemos de intentar mirar al otro lado. Vovamos nuestra mirada hacia atrás, hacia donde estamos hoy y veamos el desarrollo de los acontecimientos:
    “Si conocemos la disposición inicial de las bolitas en una caja, sus exactas dimensiones y peso de cada una así como el tamaño de la caja y la fuerza con que se la vuelca. Si conocemos el tamaño de la habitación por la que han de rodar y la ubicación de los objetos que interrumpirán el paso de algunas; la predicción del desarrollo de los acontecimientos y la disposición final de las bolitas cuando se hayan detenido, se reduce a un complejo de cálculos matemáticos”.

    Seguramente las trayectorias de las bolitas representarán todas las posibles trayectorias; sus coliciones representarán todos los tipos de coliciones posibles; etcétera.

    Nuestro universo es el desarrollo de sus posibilidades. Tanto las probabilidades de Planck, aparecidas en el universo de modo similar a como aparecen los valores en un juego de dados; como el “Dios no juega a los dados” de Einstein. Universos paralelos o trayectorias paralelas de bolitas es lo mismo.

    Una vez volcada la caja, seguramente unas bolitas condicionarán a otras, las empujarán y modificarán su dirección original. Seguramente otras entidades hacen lo mismo con nosotros, como nosotros lo hacemos con los animales y las plantas.

    No hace falta un Dios para explicar eso. El avance de la comprensión humana nos lleva de la idea de Dios (como “lo desconocido detrás del Big-Bang”) al descubrimiento de las leyes físicas.

    Como un río, la vida nos lleva de la necesidad de creencia a la comprensión, de la religión a la ciencia.

    Sin embargo, la Mente aún no está en el reino de la ciencia.
    Y la Conciencia menos todavía. Por ello nos seguimos preguntando si había alguna intención al volcar la caja o si fue un accidente irrepetible o si fue parte de la lógica de un mecanismo que no podemos comprender todavía.

    Y nosotros seguimos discutiendo cuál es el lado correcto en que debemos estar en lugar de disfrutar el viaje…

    Un afectuoso saludo.

  3. Yo creo que somos producto de un experimento y que durante el sueño somos monitorizados mediante pruebas.

  4. Continuación-Vamos,testeados mientras respiramos dentro de un tubo de ensayo.

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