El Perturbador PASO VEPSKI es EL OTRO DYATLOV

Existe un lugar cercano a San Petersburgo llamado Pantano Vepski donde pasan cosas muy extrañas. Los sucesos fatales que allí acontecen son similares al incidente del paso Dyatlov. ¿Existe un extraño magnetismo que lleva a este lugar?

1 Comment

  1. Hola Iván. Respecto a los desaparecidos en Montserrat que parecían obedecer una orden, te contaré una cosa muy curiosa que me sucedió cerca de la “Roca Foradada” (creo que los 11 de cada mes, el grupo de Grifol aparcaba los coches por Can Massana y veía los OVNIs muy cerca de dicha “Roca Foradada”). Cuando tenía 14 años, como premio por haber aprobado con buenas notas 4º Bachillerato y reválida, me regalaron una bicicleta imitación de las de carreras: lo parecía de aspecto, pero pesaba como un burro muerto, le fallaban los frenos, se salía la cadena del cambio de marchas… Pero yo iba feliz sintiéndome un ciclista de los de verdad. Vivía en Manresa, y solía subir a Montserrat por Can Massana pedaleando y sudando la gota gorda. A veces llegaba hasta el monasterio, otras, si hacía mucho calor, me quedaba al pie de Sant Jeroni, disfrutando de la vista y del funicular (el mismo en que subió Heinrich Himmler en 1940, cuando visitó Montserrat para exigirles a los monjes que le dieran el Santo Grial). También me gustaba cargar con la bicicleta y subir por un corto camino de cabras a un pequeño claro debajo mismo de la “Roca Foradada”, donde, a falta de meditar, me sentaba o me tumbaba relajado, disfrutando de la vista, del sonido de las hojas movidas por el aire, de los petirrojos que venían a visitarme… y sobre todo, a “limpiarme por dentro” del gallinero ruidoso que para mí era la ciudad. Una de las muchas veces que estaba allí, me ocurrió la cosa curiosa que te dije al principio. Sin saber de donde me venía, me entró un fuerte deseo de subir a la base del agujero triangular… ¡a emborracharme con cerveza! Y, además, tenía que ser cerveza de una marca extranjera en concreto, que nunca la había visto ni sé donde la habría podido comprar. Me chocó mi “capricho prefabricado”, pues si tenía sed, me gustaba tomar una caña, hasta a veces un doble, entonces servían una cerveza negra de barril muy decente. Pero llegar a emborracharme, y con cerveza… Además, la “orden” no podía estar dirigida a mí, tengo vértigo y no habría podido subir hasta la base del “forat”, y menos cargado de botellas de cerveza de aquella marca… ¡para bebérmelas y emborracharme! Entonces me reía al recordar tal desatino, pero ahora sospecho que se trató de una orden telepática, ampliada por la energía telúrica de aquella zona cargadísima. Pienso que, sin comerlo ni beberlo, intercepté una orden tan potente que me enteré hasta yo. También me temo que, si hubiera sido algo razonable para mí, quizá la hubiera obedecido, creyendo que era un deseo mío. Hablo de telepatía porque la orden no me llegó como sonido ni como imagen, directamente como un deseo “mío”, pero de cerveza de una marca en concreto que antes no la conocía de nada. Y tampoco podía haberla oído en publicidad, en aquel tiempo en España la radio no hablaba de cerveza extrangera, y faltaban años para tener la tele en casa… Entonces tenía yo 14 años, ahora tengo 70, así que puedes hacer la cuenta 🙂

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