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La ley del karma según el budismo

karmaEn este artículo veremos cómo aborda el budismo la ley de karma, la cual se ha asociado con la ley de causa y efecto, aunque entender esta ley de acuerdo a las enseñanzas originales de Gautama Buda no es exactamente lo más sencillo, aún así trataremos de simplificarlo...

La palabra Karma es sánscrito, de la raíz kr: hacer, y en pali, el idioma original del budismo, es kamma y significa literalmente “acción” o “actuar”. En la terminología budista el karma no significa “efecto”, ya que a este fruto o resultado del karma se le conoce como kamma-vipaka. El karma, según el budismo, no se debe relacionar con el pesimismo o la fatalidad, pero lo cierto es que el budismo no es optimista ni pesimista, sino realista.

Para entender el karma tenemos que abordar la primera noble verdad que el Buda expuso, llamada dukkha, la cual indica que el sufrimiento existe. Esta verdad nos lleva a analizar el “ser”, “individuo” o “yo”. Según esta filosofía el llamado “ser” o “individuo” es solo una combinación de energías o fuerzas psicofísicas en constante cambio, que pueden dividirse en cinco grupos o agregados. También los llama “agregados del apego”. Estos agregados son:

  • -El agregado de la materia, el cual también incluye los pensamientos y lo perteneciente a los objetos de la mente.
  • -El agregado de las sensaciones, ya sean agradables, desagradables o neutras, resultado del contacto de los sentidos con el mundo externo (incluye también la mente, llamada la sexta facultad).
  • -El agregado de las percepciones, de la cual también existen seis tipos de percepciones.
  • -El agregado de las formaciones mentales, y es en este cuarto agregado donde se comienza a desarrollar el karma, quiere decir, todas las acciones volitivas, buenas o malas. La volición es “construcción o actividad mental” e incluye la voluntad, y dirige la mente hacia la esfera de las acciones buenas, malas o neutras. La sensación y la percepción, al no ser actividades volitivas, no engendran karma, pero este agregado, al ya incluir la voluntad de hacer como se dijo, ya lo engendra. Para entenderlo mejor, tengamos en cuenta que si vemos estos agregados como algo separado parece no tener sentido, pero tomemos conciencia de lo rápido y unidos que actúan, veamos un ejemplo: yo, un ser conformado por materia (carne, huesos, pensamientos, etc.) al mirar a una persona, esta me produce una sensación agradable, desagradable o neutra, lo que me lleva a “percibirla” de determinada manera, lo cual de inmediato me produce un pensamiento, una construcción mental; es esta actividad mental el inicio de karma, ya que puede ser buena, mala o neutra, y me llevará a actuar en consecuencia. Todo esto sucede tan rápido que no parecieran existir por separado los agregados, el Buda los explica así para entenderlos mejor, el mismo lo expresó así: “Oh bikkhus, la volición es lo que llamo karma. Estando presente la voluntad, uno actúa corporal, verbal y mentalmente”.

  • El quinto y último agregado es el de la conciencia, pero en el budismo al decir conciencia no se refieren a una energía que actúa a través del cuerpo, sino al resultado de lo experimentado por los 4 agregados anteriores, reacción o respuesta, en base a las seis facultades (el ojo, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente). Según el budismo, la conciencia es el acto de notar la presencia de un objeto. Supongamos que nunca he visto el color rojo, pero al verlo por primera vez ya tengo “conciencia del color rojo”.

Esto es importante para entender cómo ve el budismo el karma y la reencarnación, ya que ambas se estudian ligadas generalmente. La filosofía budista no ve la conciencia como un “yo” “alma” o “ego” opuesto a la materia. El mismo Buda lo explica, cuando un discípulo le expresó: “siempre es la misma conciencia que transmigra y erra rotativamente”, a lo cual le respondió: “Se la llama conciencia de acuerdo con las condiciones que la hacen surgir: a causa del ojo y las formas visibles surge una conciencia denominada conciencia visual; a causa del oído y los sonidos surge una conciencia denominada auditiva; a causa de la nariz y los olores surge una conciencia denominada conciencia olfativa; a causa de la lengua y los sabores surge una conciencia denominada conciencia gustativa; a causa del cuerpo y los objetos tangibles surge una conciencia denominada conciencia táctil, y a causa de la mente y los objetos de esta (ideas y pensamientos) surge una conciencia denominada conciencia mental”. Así tenemos que estos 5 agregados son impermanentes y cambian continuamente, y “todo lo impermanente es dukkha (sufrimiento)”. Pero cuando estos 5 agregados físicos y mentales actúan en forma combinada, surge la idea de un “yo”.

En esta filosofía la reencarnación se ve más bien como una “continuidad”, el Buda lo expresa así: “Este ciclo de continuidad (samsara), o bhikkus, carece de un fin visible; imperceptible es el primer comienzo de los seres que erran y ruedan trabados por la ignorancia, y cautivos de los lazos de la sed (avidez)”. Esta continuidad o samsara, no cesará hasta que dukkha (sufrimiento) sea erradicado. En la segunda noble verdad, el surgimiento de dukkha, se estudia la “sed” o avidez, como la causa de la continuidad de los seres, aunque no la considera como la primera ni la única causa, sino como la más palpable. Como ya habíamos visto anteriormente, la volición mental es donde comienza a desarrollarse karma, entonces tenemos que los términos “sed”, “volición”, “volición mental” y “karma” significan lo mismo: el deseo, la voluntad de ser, de existir y volver a existir, de acrecentar más y más, de acumular incesantemente.

El buen karma genera buenos efectos, el mal karma genera malos efectos. La sed, la volición, el karma, ya sean buenos o malos, tiene como efecto una sola fuerza, la fuerza de continuar en una buena o mala dirección, y todo esto se halla dentro del ciclo de la continuidad o samsara. El que está libre de “sed”, llamado en esta filosofía Arahant, no acumula karma y para el ya no habrá más renacimiento. Se preguntarán, si esta filosofía no considera la existencia de una entidad inmutable llamada “yo” o “alma” ¿qué renace después de la muerte?

Según ya vimos la vida consta de la combinación de los 5 agregados, una combinación de fuerzas físicas y mentales que cambian sin cesar y no son las mismas ni siquiera durante dos momentos, esto quiere decir que nacen y mueren a cada momento. Buda lo expresa así: “Cuando surgen, decaen y mueren los agregados, vosotros, o bhikkus, surgís, decaís y morís a cada momento”. En esta misma vida presente nacemos y morimos a cada momento, a pesar de esto, continuamos existiendo. Así que cuando el cuerpo físico ya no funciona más, tales energías no mueren con él, sino que continúan manifestándose bajo otra forma distinta llamada “otra vida”. Es solo movimiento, similar a una llama que arde toda la noche, no es la misma llama, ni tampoco es otra. Un niño crece hasta llegar a la vejez, ya no es el niño, pero tampoco es otro. Lo que se tiene en consideración es que el ultimo pensamiento en esta vida, condiciona el primer momento de pensamiento de la llamada vida siguiente, al igual que en esta vida un momento de pensamiento condiciona el momento de pensamiento sucesivo.

En cuanto al karma visto como causa y efecto (al principio vimos que al fruto o resultado lo llaman vipaka) tenemos que considerar que el resultado de una acción depende de muchísimos factores externos, pero el Buda separa el karma en hábil e inhábil.

-El karma inhábil se da por la ignorancia, la avidez y la aversión.

-El karma hábil se da por el conocimiento, la generosidad y la bondad.

La realidad es que la mayoría somos una mezcla de ambos, esta es la razón por la que el fruto o resultado es complejo y no tan fácil de predecir. Esta última aclaración se la debo a un contacto llamado Boris Sepúlveda. Espero esta información le sirva a los interesados en el tema del karma y reencarnación, recordándoles que este es el punto de vista del budismo.

Saludos…

Fuentes:

-Lo que el Buddha enseñó: Walpola Rahula

10 Comentarios en La ley del karma según el budismo

  1. Alejandro, si que si es muy sencillo porque en la simplicidad vive la belleza. KARMA no es RECIBIR, KARMA es HACER. Saludos

  2. Oye igual he olvidado en darte las gracias por este articulo y el cual resonara donde lo buscan. Y no se debe faltar en repetirlo infinitamente que Budismo NO es religión, es espiritualidad pura. Sobre todo occidente requiere esta aclaración hasta que resuene en la barriga. Gracias

  3. El agregado de las “FORMACIONES MENTALES”, debería profundizarse sobre este sub tema del Karma, se habló aquí que las llamadas entidades “Tulpa” eran básicamente formaciones mentales que adquieren realidad a medida que se sincronice la acción mental de los individuos que desean formarla o hacerla real, todo esto es demasiado metafísico para mi gusto, y digo esto último por que hablar d todo esto no puede contener términos certeros, tan solo aproximaciones es por eso que la especulación domina el diálogo sobre estos temas.

    • El Buda al hablar de formaciones mentales se refiere a lo que sigue después de las sensaciones, por ejemplo: si alguien ve en un aparador una camisa, tal ves le produzca una sensación de agrado, así que en su mente se forma la imagen de el con la camisa puesta, esa es la “formación mental”, y puede ser determinante en el actuar, ya que el deseo lleva a la acción. Es metafísico porque esa formación mental no se puede ver con los ojos físicos. Claro que se puede profundizar más en estos temas.

  4. El agregado de las “FORMACIONES MENTALES”, debería profundizarse sobre este sub tema del Karma, se habló aquí que las llamadas entidades “Tulpa” eran básicamente formaciones mentales que adquieren realidad a medida que se sincronice la acción mental de los individuos que desean formarla o hacerla real, todo esto es demasiado metafísico para mi gusto, y digo esto último por que hablar d todo esto no puede contener términos certeros, tan solo aproximaciones es por eso que la especulación domina el diálogo sobre estos temas.

  5. Gracias por el dato, muy interesante, es decir una formación mental no es otra cosa que el simple hecho de imaginar las posibilidades o posibilidad de una acción referida a un objeto que se está viendo.

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